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Diseño de webs y apps
Diseño aquí la interfaz y el contenido de una web o una app: qué se ve primero, qué se pide después y dónde se pierde la gente. El objetivo es que se entienda a la primera y que el siguiente paso esté claro.
Lo hago yo, David López Dayer, en el mismo encargo que el SEO y la arquitectura cuando las tres cosas se pisan. Un diseño bonito que el buscador no entiende, o que el código no puede mantener, no es el trabajo.
Qué se decide
Jerarquía, recorrido y el paso siguiente. En una web de servicios, eso suele ser quién eres, a quién ayudas, una prueba visible y una forma de escribir. En un producto, es la pantalla que resuelve la tarea y lo que sobra alrededor.
- Qué aparece antes del pliegue y qué puede esperar.
- Textos que se entienden en la primera lectura, sin relleno.
- Un sistema visual que se puede repetir: tipo, color, botones y estados.
- La versión de móvil como punto de partida, no como un recorte de la de escritorio.
- El enlace entre lo que la página dice y la búsqueda que la tiene que encontrar.
El sistema visual de esta web es el que uso como referencia de tono: fondo oscuro, un verde de señal y dos tipografías. No es una plantilla que vaya a copiar en tu proyecto. Sirve para que veas cómo queda un criterio aplicado de punta a punta.
Contenido, no solo pantallas
El diseño incluye lo que se lee. Un título que es un eslogan no dice el servicio. Un botón que dice «enviar» no dice qué pasa después. Reescribo lo que hace falta para que la página responda a una persona concreta, y lo dejo alineado con el SEO: el mismo mensaje en el título, en el encabezado y en el primer párrafo.
No hago campañas de marca, ilustración por encargo ni una identidad completa si lo que necesitas es otra cosa. Si hace falta un logotipo nuevo o una sesión de fotos, te lo digo y eso queda fuera. Lo que sí entra es la interfaz, la jerarquía y los textos de la web o de la app.
Para quién es
Para quien ya tiene una oferta y una web que no se entiende, o una app cuya primera pantalla pide demasiado. También para un sitio nuevo, cuando hay que decidir la estructura antes de producir páginas sueltas.
Si todavía no está claro qué vendes, eso se resuelve antes de diseñar. Diseñar sobre una oferta difusa produce una portada correcta y un negocio que sigue sin explicación.
Cómo empieza
La primera lectura no tiene coste. Miro la web o la app, a quién sirves y qué tiene que pasar después de la visita. Te devuelvo qué está confundiendo a la gente, qué se puede cambiar sobre lo que ya existe y qué habría que construir de nuevo.
A partir de ahí el trabajo puede ser una revisión de la portada y de las páginas de servicio, un sistema pequeño de componentes, o la interfaz de un flujo concreto. No entrego un archivo decorativo que otra persona tenga que interpretar. Si el encargo incluye dejarlo construido, pasa a la arquitectura.
Qué cuido para que no se rompa el resultado
Contraste, tamaño de texto y zonas de toque que se puedan usar con el dedo. En esta web los campos del formulario usan 16 píxeles para que el móvil no haga zoom al escribir, y los botones tienen altura suficiente. Son detalles pequeños. Son los que deciden si alguien termina el paso.
También cuido que el texto importante esté en HTML, no solo dentro de una imagen. Un buscador y una persona con lector de pantalla necesitan el mismo mensaje. El diseño que esconde el contenido en un pantallazo queda bien en una presentación y mal en la búsqueda.
Un recorrido que se puede repetir
En una web de servicios el orden que más veces funciona es corto. Primero, a quién va dirigido el trabajo, en una frase que no sirva para cualquier empresa del sector. Después, el problema concreto que resuelves. Luego, cómo es el encargo: qué miras, qué entregas y qué queda fuera. Al final, una prueba que se pueda comprobar —un caso, un producto, un perfil— y una forma de escribir sin pedir diez campos.
En una app el recorrido es otro, pero el criterio es el mismo. La primera pantalla tiene una tarea. Lo que no es esa tarea se aparta. El estado vacío, el error y la confirmación se diseñan junto con la pantalla que sale bien, porque son los que usa la gente cuando algo falla.
Ese orden se traduce a páginas o a pantallas, no a un manual de marca de cuarenta páginas. Si más adelante hace falta un componente nuevo, tiene que salir de los que ya existen: mismo tipo, mismo botón, misma forma de pedir el siguiente paso.
Plazos y precio
No hay una tarifa pública. Ordenar una portada no cuesta lo mismo que diseñar el recorrido de una app. La primera lectura sale en unos días. Un cambio sobre algo que ya existe suele ir por semanas. Una base nueva se acuerda al ver el alcance.
Escríbeme desde el contacto o a hello@dayer.es. Con la URL y una frase sobre qué tiene que pasar después, puedo decirte si el problema es de diseño, de SEO o de las dos cosas.